sábado, 14 de septiembre de 2013

Un tesoro lleno de promesas...


En el suelo de aquella plataforma, con el sol apareciendo tras las montañas, encontré una cajita que metí en un bolsillo.
Un momento después, descubrí la desesperación de alguien que buscaba algo…

Con la mirada de mayor agradecimiento que jamás me han regalado y con lágrimas en los ojos, escuché la historia de la cajita y su contenido.

Impresionada, lloré abrazada a una hija empeñada en cumplir una promesa:


“Le prometí que le haría ver el mundo”.


       *** 
       Uno de los "momentos humanos" más emocionantes de mi viaje...
       Gracias por compartir conmigo tu promesa. 
       Sé que sigues enseñándole el mundo.
       Grandes viajeras sois... 
       ***

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