lunes, 5 de agosto de 2013

A los pies de un Sueño...

Meses atrás y más de 20 años después de soñarlos, de las palabras de una señora en Vietnam, Los Annapurnas se pusieron en mi camino.

Como un sueño que se comienza a hacer realidad, ahora los tenía frente a mí.
Sentada a orilla del Lago Phewa, en Pokhara, era consciente de que me encontraba a los pies de algunas de las más sagradas montañas del mundo.
Estaba no sólo a los pies de las Montañas, era consciente de que me encontraba a los pies de un gran Sueño.
Sabía que sería un grandísimo reto físico.
Sentada, sentía una gran responsabilidad conmigo misma.

“Lo deseé. Me he esforzado por llegar aquí y hacerlo realidad.
Y ahora, mañana comienzo una dura prueba…
Si no la supero, estando tan cerca, seré incapaz de hacer realidad mi sueño.
Es sólo mía esta responsabilidad…”.

No podía dejar de pensar esto mientras pasaba mi mirada de los permisos de trekking al lago y del lago a las montañas…

Esa noche, apenas pude dormir de la emoción, del miedo a comenzar un reto desconocido…
Esa noche, no pude dormir de responsabilidad conmigo misma…
“Nunca has hecho un trekking tan largo y a tanta altitud…”.
“La semana pasada saliste de un retiro de meditación en el que has pasado 10 días sentada e inmóvil más de 12 horas al día…. ¿qué preparación física es esa!!!??”.
“Has montado un grupo de 4 personas, que sólo habéis compartido una cena y dos charlas… 4 aventureros… ok… pero vas a la montaña y tienes que confiar en 3 desconocidos…”
“Llevas un mapa, una brújula y 3 linternas… pero subís sin guía…”
“¿Y si nos perdemos?”
“¿Y SI NO PUEDO?”…
“¿Y si mañana voy al punto de encuentro y les digo que yo subo otro día?”…

Casi sin haber dormido, sonó el despertador.
Llena de energía, abrí los ojos y pensé:
“MIEDOS…
Los miedos que te hacen prisionero…
Yo no soy esclava de los miedos!”

“¡¡¡¡¡ Hoy comienza un RETO !!!!!”

“¡¡¡¡¡ VOY A CUMPLIR UN SUEÑO !!!!!” 

Agarré mi mochilita, dejé en un almacén el resto de mi mochila, sonreí a la niña de la guest house cuando me decía “Nos vemos detrás de la montaña!” y con otra sonrisa fui a encontrarme con el resto del grupo!.

Qué emoción!!!!

Metimos nuestras mochilas en un pequeño “taxi” y comenzamos el camino hasta Naya Pull.
Un poquito más de una hora para pensar, mientras tras cada curva intentábamos descubrir entre las nubes The Fish Tail, un pico que el conductor estaba empeñado en hacernos ver…

Jamás olvidaré la música que escuchaba el taxista de camino a Naya Pull.
En una cinta de cassette, entre unas cuantas canciones de los 80’s y 90’s habían grabadas una y otra vez 2 canciones que conocía bien y que me hicieron sonreír: “Summer of ‘69” y “Have you ever really loved a woman?” de Bryan Adams.

Una hora casi en silencio entre curvas y montes…
Un silencio roto por el entusiasmo del conductor y sus “After this curve…. THE FISH TAIL!” (“después de esta curva… La cola de pescado!”), que por cierto nunca vimos desde el taxi…

No podía dejar de pensar en lo afortunada que estaba siendo.
En los regalos que casi a diario me estaba dando la vida…

Una hora de silencio acompañado por un par de canciones que había dejado de escuchar, concentrada en mis pensamientos…

Y de repente escuché con la voz de Bryan Adams algo que nunca había verbalizado…

“Those were the best days of my life…” (“Aquellos fueron los mejores días de mi vida…”).
Se me paralizó la mente un segundo al escuchar unas palabras que resumían todo ese batiburrillo de pensamientos…

“Estos son los mejores días de mi vida!”.
Jamás me había sentido como me sentí en ese momento…


Viajo, descubro y vivo aventuras, pero en ningún momento antes me había parado para ser consciente de que ESTOS SON LOS MEJORES DÍAS DE MI VIDA…

Y en ese coche destartalado, acompañada por 3 aventureros y un conductor enamorado del Fish Tail, tras cada curva estaba más cerca de comenzar un sueño…

Siempre, a los pies de un Sueño!




1 comentario:

  1. Que bonito lo que cuentas y como me alegro de que estes viviendo los mejores dias de tu vida.
    Sigue disfrutando asi, aventurera!

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