miércoles, 6 de febrero de 2013

El Triángulo de Oro


Donde el Mekong une tres territorios, Tailandia, Laos y Birmania, se forma un triángulo casi perfecto. Es el Triángulo de Oro.


De oro, no por sus minas de dorado metal, sino por sus plantaciones de “Oro Negro”, OPIO.
Se dice que se comerciaba con tales cantidades que las transacciones se realizaban en kilos de oro.
Se cultiva Opio y Tabaco en esta región desde hace siglos…


Hay una “erótica” leyenda de la tribu Akha sobre el origen del opio en la zona…
Habla de una linda joven que tenía muchos pretendientes, aunque sólo siete de ellos la cautivaron…
Un día, los siete acudieron a su casa para pedir su mano en matrimonio.
La chica no sabía a quién de ellos elegir, por miedo a romper el corazón de los otros seis… Asique decidió hacer el amor con los siete hombres. Aún sabiendo que ello podría causar su muerte, ella estaba feliz por realizar ese sacrificio.
Cuando no pudo más, pidió morir y reencarnarse como una hermosa flor.
Antes de morir, dijo a sus familiares que cuidaran su tumba, sobre la que crecería una hermosa flor de su corazón.
Todo aquel que pruebe la sabia de la flor querrá más y más quedando atrapado por el bien y el mal.


Hay otra leyenda de la tribu Lua sobre el origen del tabaco y el opio…
”Hace mucho mucho tiempo, había una anciana que murió de viejita”, comienza…
Antes de morir, pidió ser enterrada junto a un transitado cruce de caminos.
Tras su funeral, dos plantas de tabaco aparecieron en la tumba sobre su pecho y una planta de opio creció sobre su cadera.
Los aldeanos, vieron crecer estas extrañas plantas y decidieron probarlas.
Les gustaba el tabaco más que el amargo opio, pero continuaron cultivando y fumando ambas. 
Dicen que la preferencia por el tabaco viene del hecho de que procede de los pechos de la anciana y cuando los niños dejan de ser amamantados, comienzan a tomar el jugo del tabaco en su lugar.



La elaboración del Opio es tremendamente sencilla…
Antes de que florezca la flor, sólo se deben hacer unos cortes al “capullo” y esperar a que fluya su pegajosa sabia. Tras secarse, la “sangre blanca” de la flor se convierte en “oro negro”. Listo para fumar…


Dicen que, hasta que llegaron los occidentales, nunca había habido guerras entre las etnias por el cultivo del opio. Si debían tratar algún conflicto, se reunían para hablar y fumar opio.
Dormían y todo quedaba resuelto…


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