domingo, 16 de diciembre de 2012

Una Tailandia de gran espiritualidad


Una de las cosas que más me impresionaron en Tailandia fue descubrir un país y unas gentes con tanta espiritualidad.
Tailandia es la Tierra de los Templos, donde más del 90% de la población son budistas. El budismo en Tailandia no es sólo una religión, es un estilo de vida.


Recién llegada, la primera impresión que tuve de Tailandia fue la de un país tremendamente superficial. Las mujeres, siempre perfectas, muy preocupadas por su imagen exterior. El pelo debe ser largo y bien cuidado, la manicura y pedicura perfectas, cutis bien hidratado…
Había pasado por otros siete países del sudeste asiático antes de llegar a Tailandia y en ningún otro había sentido tanta superficialidad. Me hizo pensar en Tailandia como un país “plastificado”.

Salí de la “Crazy Bangkok” y me alegró descubrir cuán equivocada estaba!!!
Me desperté en Bangkok una mañana dispuesta a coger un tren e ir hacia el sur, en busca de sol y playa y, por alguna razón que desconozco, en la taquilla de la estación pedí un billete para ir hacia el norte…
A la mañana siguiente, desperté con el traqueteo del tren y las vistas de un amanecer increíble. Estaba ya muy cerquita de llegar a Chiang Mai!!


En otro tiempo, capital del Imperio Lanna, con más de 300 templos budistas, es un lugar que rezuma espiritualidad.
En Chiang Mai descubrí cómo es la vida de los monjes budistas en Tailandia.



La comunidad religiosa en Tailandia consiste, la mayor parte del año, en 200.000 monjes y 85.000 novicios, aunque esas cifras se ven incrementadas durante el “Bhuddhist`lent” en septiembre (300.000 monjes y 100.000 novicios).
Los chicos pueden convertirse en novicios a cualquier edad, pero sólo pueden aspirar a ser monjes cuando cumplen 20 años.



Pueden ser monjes el tiempo que quieran!
Sólo 1 día o el resto de sus vidas… Aunque normalmente son monjes durante 3 meses. Las empresas conceden sin ningún tipo de conflicto permisos para “hacerse monje” y cuando dejan de serlo, recuperan su puesto de trabajo!

El momento de la vida de un hombre en el que es monje, se llama “Buat Pra”. Es un momento muy importante, ya que un hombre no es reconocido socialmente hasta que no se ha convertido en monje.


Es una época de gran compromiso y gran orgullo para la familia. Es especialmente importante para las madres a pesar de que, como mujeres, durante este periodo no podrán tener ningún tipo de contacto físico con sus hijos.

El día de la ordenación, un monje de mayor edad afeita la cabeza y las cejas del nuevo monje y se dirigen acompañados festivamente por su familia al templo, donde cambia sus vestimentas por el hábito naranja y se compromete a seguir 227 preceptos.



El monje, no tiene un trabajo remunerado, por lo que el resto de la comunidad, da ofrendas a los templos para presentar sus respetos ante todos ellos.
Las ofrendas, no suelen ser monetarias. En todas las tiendas y mercados es fácil encontrar cestas de diferentes precios que contienen todo lo que los monjes pueden necesitar, tanto a nivel espiritual como útiles de la vida cotidiana.
Las cestas suelen contener velas, inciensos, jabón, detergente, pasta de dientes, comida envasada, medicamentos genéricos, toallas…

Estas cestas son un ejemplo de cómo Tailandia combina rituales ancestrales y modernidad. 






(Datos extraídos del artículo “Sons of Buddha” de Chang Puak Magazine. Marzo 2.012)

1 comentario:

  1. Estupendo blog e increíbles fotos, como me gustaría conocer todos esos lugares tan maravillosos.
    Mucho éxito con tu blog.
    Oliver

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