domingo, 21 de octubre de 2012

Templos de Angkor. Imperio fantástico en la espesura.


Entre la espesura de la jungla camboyana, junto al Lago Tonle Sap, se esconde el imperio de piedra de los reyes Khemer. 



Un lugar que te permite viajar en el tiempo. 
Un lugar mágico que te transporta a épocas remotas y te permite caminar entre los restos del mayor complejo religioso jamás construido.
Un asentamiento que acogió más de un millón de personas entre los siglos VII y XV.
Un Imperio rodeado de agua; el agua, que purifica y alimenta el alma, era también el mayor elemento de poder para los Khemers. 

Durante la época de mayor esplendor de Angkor, se construyó una impresionante red hidráulica. Obra de arte de la ingeniería khemer, con la que se almacenaba del exceso de agua recibido durante el monzón. La buena gestión de esta gran reserva natural permitía el cultivo de varias cosechas anuales de arroz, aún a pesar de periodos de sequía, con la generación de un consiguiente exceso de cereal con el que financió una mayor expansión del Imperio y se alimentaba a  la creciente población.


Angkor Wat es el principal y más representativo templo de todo el conjunto.
Dedicado al dios hindú Visnu, está formado por cinco torres de simetría perfecta que representan las cinco colinas del Monte Meru, la casa de los dioses y centro del universo hindú. 
En sus paredes, al alcance de la mano, puedes disfrutar del mayor bajorrelieve del mundo en el que se narra la mitología hindú.
Ocupando una superficie de dos kilómetros cuadrados, es el mayor templo religioso del mundo.






Bayon es el Templo que te mira…
Más de 200 rostros te observan entre la selva camboyana. Miradas y sonrisas enigmáticas, todas diferentes, te vigilan siguiendo los cuatro puntos cardinales mientras te pierdes en el templo.
La construcción está formada por 54 torres, que representan cada una de las 54 provincias que tenía en aquellos tiempos Camboya.





Las raíces de las Higueras Sagradas y los Kapok logran que el tiempo no haga escapar a las piedras que un día conformaron Ta Prohm.
Son raíces que atrapan los edificios de Ta Prohm igual que te atrapan desde el momento en que cruzas la entrada del templo. Parece que te traslades de un salto a un lugar irreal, un lugar fantástico en lo más profundo de tus sueños aventureros. Un lugar del que no deseas regresar…






Angkor es para mí un lugar irreal.
Pura fantasía se desata desde el fondo de tu ser en cuanto comienzas a vislumbrar la silueta de los primeros templos sobre las copas de los árboles.
De los lugares más espectaculares que he tenido la fortuna de disfrutar, pero a diferencia de otros, en Angkor te sientes totalmente libre.
Libre para soñar.
Sientes que cada paso te acerca a una nueva aventura.
A ratos eres un explorador en la jungla, machete en mano, apartando ramajes para encontrar el templo más sagrado.
Vuelves la mirada y cientos de elefantes esperan a que los engalanes con sus mejores vestimentas, listos para transportar desde la terraza de los elefantes alrededor del imperio  a reyes y reinas, príncipes y princesas durante un festival.  
En un momento, Angkor te transforma en la más hermosa de las Apsaras, princesa que baila en un palacio de gemas y brillantes.
Te escondes entre sus pasadizos. Subes escaleras que, para algunos no llevan a ningún lugar y para otros llevan al cielo…
Tras cada esquina, en cada nueva sala te esperan otras vidas que disfrutar, de las que aprender, con las que soñar. 




Fue apasionante compartir esta aventura contigo!. Gracias!! 


1 comentario:

  1. ME DAN GANAS DE DEJARLO TODO E IRME CONTIGO TAL COMO LO CUENTAS ME HA FASCINADO SIGUE REGALANDONOS ESAS BELLAS PALABRAS CON ESOS MARAVILLOSOS PAISAJES UN BESO

    ResponderEliminar