sábado, 25 de agosto de 2012

Fuertes mujeres de diminutos cuerpos.


Manitas finitas, enormes ojos. Profundas miradas.
Fuertes mujeres de diminutos cuerpos.
Grandes sabias…

Con una mirada, saben qué necesitas.
Con una mirada, saben a qué juegas.
Saben a qué juegas y prueban…

Te miran vulnerables.
Te miran delicadas.
Frágil mirada. Tan frágil como frágil se vuelve la materia al hacerse dura.
Y son duras, como duras las ha hecho su corta vida.

Prueban.
Prueban a hacer negocio de su vulnerabilidad extendiendo una mano a tu paso.

Hay respuesta, pero no la respuesta que esperan y se sorprenden.
Porque son sólo dos las respuestas posibles: apenada lástima con la que logran su juego o glacial indiferencia, tras la que no pierden más el tiempo.

Pero esta vez, han quedado bloqueadas…
El juego ha cambiado.
Ellas no lo controlan, por un momento, no saben cómo reaccionar y se paralizan…

Esta vez, el juego será otro.
Esta vez, jugaremos a mi juego.
Jugaremos a ser niñas.
Jugaremos como las niñas. 


Me miraron desconfiadas, se alejaron. 
Pero un gran curiosidad les impedía marchar.
Tardaron un poquito en confiar, pero confiaron y, como niñas, jugaron.
Y jugaron a mi juego y jugaron a ser niñas de nuevo.
Y jugamos como niñas y me miraron como niñas. Y confiaron.
















Al marchar, las vi saltar, bailar y cantar.
Era su forma de decir adiós.
se acabó el juego.
Decían adiós al momento en que fueron niñas.
Sólo quedaron en el templo fuertes mujeres de diminutos cuerpos.





3 comentarios:

  1. Maite , bonito paisaje y recuerdos, y creo que muy bien escrito . Besos

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  2. Ahora, esas niñas creen en hadas.... Pues se encontraron una.
    Roque

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  3. jugásteis al miliquituli nena?? :D

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