miércoles, 15 de agosto de 2012

En Laos, como en casa...


En general, tenía mi viaje “planeado” hasta Laos. Sabía por qué países pasaría y aproximadamente por cuánto tiempo, aunque no sabía exactamente qué haría en cada lugar…
Pero después de Laos, comenzaba un nuevo tiempo que no estaba planeado.

Lo había decidido hacía ya mucho tiempo, casi al inicio de mi viaje, pero ahora se hacía realidad que no volvería a casa cuando estaba previsto…
Llegaba el momento de replantear mi ruta, esta vez, sin límite de tiempo…

Aminoré el ritmo…
Había viajado durante casi tres meses sin pasar más de cuatro días en un mismo lugar y necesitaba parar un ratito…

Y en Laos me encontré como en casa, junto a una buena amiga…
Aunque voy conociendo a mucha gente en el camino, con quien comparto días de viaje, encontrar a personas que realmente te conocen desde hace tiempo es especial. Te hace sentir seguro, como en casa. Es un poco una vuelta a “la otra realidad de mi vida”.

Fuimos felices comiendo pan y queso con aceite… y compartimos charlas, y risas, y besos, y abrazos, y partidas de cartas nocturnas y en días de lluvia…

Y una mañana desperté y se me pasó por la mente algo que jamás pensé que pudiera pasar, aunque pasó…

Una mañana desperté y eché de menos usar tacones, pintarme los ojos, ponerme colorete, vestir con americana, rizarme el pelo y ponerme bien guapa…
Lo hacía cada día para ir a trabajar y nunca pensé que lo pudiera echar de menos…


Pero nada mejor para “superar” este tipo de melancolías que salir corriendo en busca de una fiesta de disfraces!!!!

Aunque sea en la otra parte de un país tan lejano de casa como Laos y aunque tardes 15 horas en llegar en autobús!!

Disfrutamos decidiendo de forma express cuál sería nuestro disfraz de temática musical, y cuál sería nuestra canción, cantando, desentonando, y rebuscando en los mercados entre telas de encaje y satén algunos retales que nos pudieran servir…



Reí al ver la cara de sorpresa de quien pasaría la noche a mi alrededor en el sleeping bus, al verme sacar hilos, tijeras, telas brillantes y empezar a cortar y coser hasta que se acabó la luz…


Esa noche, usé tacones, me pinté los ojos, me puse colorete, cambié la americana por una capa de plata y disfruté de Laos, junto a una amiga que me hizo sentir en casa…


“ You are the Dancing Queen,
Young and sweet, only seventeen…ahh ahh...”



Gracias, nena!!

*** Gran sorpresa descubrir que, por estos lares, no saben quienes son ABBA y te pregunten si “eres” una super-heroína!!!!!

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