miércoles, 1 de agosto de 2012

Dos días navegando por el Mekong tardé en llegar...


Cuando decidí comenzar esta aventura, como mujer super-organizada que era… lo primero que hice fue empezar a documentarme sobre los destinos que quería visitar.
Y durante casi dos meses, no me separaba ni un minuto de mi guía del Sureste asiático. Y la leía y releía en todo momento, descubriendo sobre el papel las maravillas que ofrecía esta parte del planeta…

El primer país por el que me interesé fue Laos.
Porque en Laos me reencontraría con Patricia, después de algún año sin vernos y porque ella hablaba entusiasmada de lo hermoso de este país…

Y algo me llamó tremendamente la atención y sólo leerlo pensé: “En ese barco iré yo, un día!...”
Había leído que era posible tomar un barco y navegar durante dos días por el Mekong desde Huay Xai hasta Luang Prabang. Eso fue lo primero que subraye en la guía!.


Finalmente, aunque ya llevaba unos meses viajando y Laos se convertía en el sexto país que visitaba en lugar del primero, no sé si podríais haceros una idea de la emoción que sentí la mañana que subí a ese barco sobre el que tanto había leído y releído…  
Era como cuando un deseo se vuelve realidad después de un tiempo.
Y, en cierto modo, es extraño porque durante todo el tiempo que llevo viajando, no hay absolutamente un día que pase sin que suceda algo que me haga emocionar, que me haga sentir que cada día de mi vida es una aventura… pero creo que ese viaje en barco era la única “aventura” que había planeado y eso la hacía especial…

Y llegué a ese puerto fluvial, en el lado laosiano del Mekong, donde la otra orilla pertenece a Tailandia y desde donde se puede observar un gran trasiego diario de mercancías y viajeros….




Estaba preparada para dos días de navegación… pero nunca esperé tener la posibilidad de conocer el Laos más profundo desde ese barco, de conocer zonas remotas cuyo único contacto con el exterior se produce a través de ese río increíble, que les trae las aguas del deshielo tibetano paseado por China y Birmania, les ofrece los peces que comen, una vía de transporte y un lugar donde jugar.




Con el paso de nuestro barco, todos se acercaban a la orilla por si ese día paraba en su aldea para dejar algún encargo, para dar la bienvenida a algún pariente llegado de la aldea anterior o para dejar en el barco algún paquete que deben recoger un par de aldeas más allá…





Y así pasamos horas y horas, viendo búfalos de agua bañándose, pescadores recogiendo sus redes, niños jugando en la orilla, montañas y jungla… bajo el sol y la lluvía…






Tras navegar durante dos días el Mekong, vivir su vida y disfrutar en silencio de uno de sus atardeceres; después de una tremenda tormenta, que hizo que la tarde se convirtiera en noche por un tiempo, con los primeros rayos de sol del segundo amanecer del día… llegamos a Luang Prabang.


Durante días disfruté de sus templos y sus atardeceres sobre el Mekong y el Nam Khan.
En sus alrededores descubrí un lugar mágico que jamás habría imaginado que pudiera existir fuera del mundo onírico. Un día de sol descubrí Tat Kuang Si.

Ese día viví uno de los días más increíbles y emocionantes de mi viaje.
Tat Kuang Si es una cascada de belleza caprichosa, formando diferentes niveles y pozas con aguas de tonos desde el azul más intenso al verde más turquesa.








En la pared de una de sus caídas de agua, en un huequito entre las rocas encontré mi lugar y gocé por un tiempo de la mayor soledad que había vivido en mi vida. La soledad de mi mente y su silencio, a pesar del hermoso estruendo que sentía dentro de mí tras la intensa caída de agua sobre mi cabeza. Y en ese huequito, por un momento, todo tenía sentido, todo estaba conectado.


Sentada en una roca, cambié mi universo y bloqueé el tiempo. Sola y en un rumoroso silencio disfruté de una increíble felicidad.
Por otro momento, traje a este lugar a quien tanto disfruta y adora las cascadas y a su compañero de viaje. Aunque seguro que ya había estado aquí miles de veces, sin saber que era este lugar, ese día estuvo conmigo. Y en ese momento, estuve tremendamente acompañada, aún estando tremendamente sola, sentada en un huequito entre las rocas...


Caminando entre la verde espesura hasta llegar al remanso del más alto de los saltos de agua, fui feliz y di las gracias por poder serlo.





Al terminar el día, con el viento alborotándome el pelo aún mojado, de pie y agarrada a la parte de atrás de nuestro tuk-tuk, disfruté como si de un regalo se tratase de un increible atardecer entre montañas y espesa vegetación...





Muchas gracias  por compartir conmigo una experiencia tan emocionante y por todas esas fotos tan lindas, que me harán recordar este lugar, si un día no soy capaz de recordar nada más... 


7 comentarios:

  1. bonitas fotos.
    un saludo desde
    http://karmucaycuquino.blogspot.com.es/

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  2. Sin lugar a dudas , uno de los sitios mas bellos del mundo . Felicidades Maite

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  3. Mira que tengo yo ganas de visitar Tailandia. Después de casi 4 años practicando Muay Thai (en Madrid), aún no me he arrancado a sacar unos billetes (aunque en mi caso, de ida, y de VUELTA) y conocer aquello... y entrenar :).

    Me cuentan tus padres que te quedan unas semanas más por allá... Alguna recomendación? Próximo destino?

    PS: Si me autoconvenzo, y sigues haciendo ruta en Asia, igual me cojo una semana antes de Navidad....

    Besos,
    Arturo.

    PS: Te hice el mismo comentario en otra entrada... pero quería escribir en esta!!
    PS2: arturo.hmontes@gmail.com

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  4. Muy buen recorrido por el Mekong y por Tat Kuang Si, cosiderado uno de los lugares mas espèctaculares del Planeta.
    Sigue enviandonso escritos como el que nos has hecho , nos haces viajer contigo ..
    Un beso mágico.

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  5. Querida Sobrina.Cada vez que leo tus vivencias y veo tus fotos,me traslado a otra dimensión.Y en ese momento me encuentro a tu lado,viajando contigo.Percibo olores y siento momentos de alegría y de tristeza.Y mucha naturaleza viva y después despierto y tu no estas.Te noto tan lejos ,que no se como mandarte mi ánimo,pero TE QUIERO.

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  6. Que bonito Maite! miraa q se me estan callendo las lagrimitas ahora mismo...que alegría que estés disfrutando así de la vida!

    Yo mañana vuelvo a España...mis andadurias por el baltico ha acabado, y la mezcla de sensaciones que tengo no se pueden describir... espero verte pronto para que me cuentes!

    Un beso enorme, te quiero amiga!

    Andrea

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