sábado, 25 de agosto de 2012

Fuertes mujeres de diminutos cuerpos.


Manitas finitas, enormes ojos. Profundas miradas.
Fuertes mujeres de diminutos cuerpos.
Grandes sabias…

Con una mirada, saben qué necesitas.
Con una mirada, saben a qué juegas.
Saben a qué juegas y prueban…

Te miran vulnerables.
Te miran delicadas.
Frágil mirada. Tan frágil como frágil se vuelve la materia al hacerse dura.
Y son duras, como duras las ha hecho su corta vida.

Prueban.
Prueban a hacer negocio de su vulnerabilidad extendiendo una mano a tu paso.

Hay respuesta, pero no la respuesta que esperan y se sorprenden.
Porque son sólo dos las respuestas posibles: apenada lástima con la que logran su juego o glacial indiferencia, tras la que no pierden más el tiempo.

Pero esta vez, han quedado bloqueadas…
El juego ha cambiado.
Ellas no lo controlan, por un momento, no saben cómo reaccionar y se paralizan…

Esta vez, el juego será otro.
Esta vez, jugaremos a mi juego.
Jugaremos a ser niñas.
Jugaremos como las niñas. 


Me miraron desconfiadas, se alejaron. 
Pero un gran curiosidad les impedía marchar.
Tardaron un poquito en confiar, pero confiaron y, como niñas, jugaron.
Y jugaron a mi juego y jugaron a ser niñas de nuevo.
Y jugamos como niñas y me miraron como niñas. Y confiaron.
















Al marchar, las vi saltar, bailar y cantar.
Era su forma de decir adiós.
se acabó el juego.
Decían adiós al momento en que fueron niñas.
Sólo quedaron en el templo fuertes mujeres de diminutos cuerpos.





jueves, 16 de agosto de 2012

Atardece en Laos...


Hermoso país de lindos atardeceres…
De norte a sur, no hubo tarde que no buscara el Sol que calienta este rincón, lejitos de casa, para despedirme de él…











Un poco más de Laos...

Laos, de ríos, jungla y montañas…




Atención al "remo-chanclas"





En Laos, navegué ríos, pero también viajé mucho en autobús y, como los laosianos, luché  contra el polvo de sus caminos….



Taquillero...


En Laos, las mariposas son blancas en el norte y negras en el sur…




Cuando nace un bebé, se le hace una fiesta de "Bendiciones"... Disfruté de una de ellas en una aldea bien remota... Comí, bebí y bailé para darle la bienvenida al peque!!!


Las cuerdecitas blancas son signos de protección y buena fortuna. 


Qué lindo, en algún lugar del sur de Laos, pasear junto a un río y encontrar una fiesta... Los hombres con los hombres; mujeres con mujeres...
Qué honor, ser invitada y tratada como una más, aún sin hablar el mismo idioma....








Horas y horas jugando a cartas en largas noches y días de lluvia.
Hacía años que no jugaba tanto a cartas, como jugué en Laos...



Horas y horas enseñando a jugar a la “brisca” a gente de todo el mundo!!!

Así se juega... con las cartas hacia arriba...
Laos, es para muchos “El País del Millón de Elefantes”, pero para mí… es “El País del Millón de Cascadas”