miércoles, 6 de junio de 2012

Viernes Santo en San Fernando ***Filipinas***

Antes de que continuéis leyendo, comentaros que este post contiene fotos durillas...

Por lo que..... si eres un espíritu sensible.... mejor que esperes el siguiente post....   ;)

*** *** ***

Con un poco de retraso, pero os voy a contar cómo fue mi Viernes Santo en Filipinas…

En realidad, desde que llegué a Filipinas, me di cuenta de que mi vuelo hacia Saigon no caía en el día ideal…. 
Era Viernes Santo y en San Fernando (Filipinas) es un día especialmente “interesante” y además cerca de Manila! Pero no lo suficiente como para ir a San Fernando, volver e ir al aeropuerto, por lo que la “experiencia San Fernando” quedaba descartada….
Hasta que el Jueves Santo, un trabajador del hostal donde me alojaba me hizo una propuesta interesante…

El hostal está en la zona de Malate, en el centro de Manila. En su momento sería una zona buena, pero…ahora ha pasado a ser una zona con carácter “distraído”...
El hostal es una antigua casa española de hace 400 años. Mantiene parte de su mobiliario, los suelos de la época y yo creo que algún que otro inquilino habitual…. . El caso es que hablé bastante con alguno de los trabajadores (que también parecían de la época), por lo que no me pareció raro que otro trabajador se acercara a mi y sin conocerlo me dijera: “Tú eres Maite, la española. Verdad??”
Y entonces me explicó que tenía una furgoneta e iba a ir al día siguiente a San Fernando, que le quedaban 3 puestos libres y que me prometía dejarme a tiempo para ir al aeropuerto.
Asique era todo perfecto!!! Porque había quedado con Alberto de Milán y de Singapur y otro amigo...y éramos tres!!! (aunque he de confesar que de quedarle sólo una plaza…también habría ido!)

Pero…qué tiene de especial el Viernes Santo en San Fernando….

Pues que es de los pocos lugares en el mundo donde el Viernes Santo se representa el calvario y la crucifixión de Cristo en carne y hueso.
De hecho, el gobierno se está planteando prohibirlo definitivamente los próximos años, aunque el pueblo se niega en rotundo...
Si es que….los españoles cuando se proponen evangelizar… hay que ver qué bien lo hacen!...

Y allí nos tenéis bien temprano en la mañana paseando por las calles del pueblo. 
Creo que jamás saldrá de mi mente el recuerdo de ese calor sofocante, el tintineo de las varillas de madera y  el olor férreo de la sangre mezclado con sudor especiado y adrenalina.



Desde la mañana bien temprano, se pasean por las calles del pueblo los penitentes. Digo “se pasean” porque no siguen un recorrido establecido, no van en procesión. Van en grupos pequeños de no más de 10 penitentes (tipo cofradías) y hacen el recorrido pasando por las casas de todos ellos.
Llevan la cabeza cubierta con un pañuelo y sobre él una corona de hierbas (no espinas). Constantemente van fustigándose con una cuerda de la que cuelgan unos palitos de madera que, por la forma y el sonido, me recordaban a los que se utilizan para hacer encaje de bolillo. Algunos llevan cuerdas atadas a la cintura y los tobillos y casi todos van descalzos, dejando un rastro de gotitas de sangre por donde caminan y a lo largo de la trayectoria de las varillas.

En el recorrido paraban por diferentes casas y realizaban una penitencia especial. Tras una de ellas, entré en la casa para preguntar por qué paraban allí y me explicaron el proceso (medio en inglés, medio en tagalo, medio en español) y me invitaron a una cerveza! Estaban de fiesta en la casa porque el hijo mediano era un penitente y paraba en la casa como ofrenda  para "redimir" los pecados de la familia.
Cuando llegan a sus casas, ofrecen a la persona de mayor rango (padre,abuelo) la cuerda con las varitas y se tumban en el suelo y éste le tiene que golpear. Los niños de la familia también le  esperan con palos para golpearle en pies y manos.


Es todo como muy intenso, pero no se siente una gran pasión, es como una fiesta a la que los habitantes del pueblo asisten impasibles. Los ven pasar como quien ve pasar una comparsa que no es la tuya.
 A pesar del olor a sangre y de lo impresionante de las imágenes, que quedan grabadas en las retinas del que lo ve por primera vez, ellos están de fiesta sin más. 
Hubo un momento en el que, sinceramente, pensé que era todo teatro para turistas, pero no había mucho turista, por lo que lo único que  sé con seguridad es que los golpes eran de verdad!
El martirio es real.

Al terminar su penitencia, algunos pasaban por la “colina” de la crucifixión para dejar en la cruz su mascara y su corona.

Una vez todos los penitentes que quieren hacer su ofrenda a las cruces lo han hecho, empiezan las crucifixiones.

Era un poco difícil ver bien, asique me empeñé en pasar a la zona de prensa, por lo que hicimos separación y cada uno se fue por su cuenta para buscar un buen lugar…
Para mi sorpresa, los de seguridad de la zona de prensa eran "incorruptibles" y no los pude convencer para que me dejaran pasar! Asique…había que pensar un plan B.
En el lado opuesto al de prensa escrita estaban los cámaras… y ellos sí tenían buenas vistas!!! Asique me crucé toda la colina para ver qué podía hacer por esa zona y… con un poco de mano izquierda con el que manejaba la grúa de las cámaras de tv, terminé sentada en el techo de la cabeza de la grúa!! Osea que tenía mejor lugar que los periodistas! Jajjajaj

El caso es que una vez ubicada, se empezaba a sentir la tensión. Llegaron a la colina unos caballos con “romanos” con sus capas de raso rojo, que hacía que todo pareciera un teatro de niños hasta que llegaron las tres primeras personas que se iban a crucificar.

Y se empezó a sentir verdaderamente la tensión…

Yo pensaba que se crucificaban sólo 3 personas pero no, se crucifican muchas más… este año creo que fueron 18.
De hecho, los crucifican y como a los 5 ó 10 minutos los descuelgan y empieza otra vez…
El primer grupo de crucificados es el más importante, porque representan la crucifixión de Cristo.


Todos los penitentes llegan como en estado de trance, caminando con la mirada perdida, realmente concentrados en la importancia de lo que se disponen a realizar.
Realmente, hay que tener valor...


Para mi sorpresa, no sangran por las heridas y una vez abajo, la mayoría se marchaba caminando…

La verdad, una experiencia para no olvidar… aunque siga sin entenderla...

(Os pongo alguna foto más... pero hay alguna un poco impresionante...por lo que podéis decidir si seguir mirando o no..)






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