domingo, 20 de mayo de 2012

Nadar con Butandings *** Donsol*** Filipinas

Creo que ésta ha sido una de las experiencias más impresionantes de mi vida!!

Tiburón ballena es como lo conocemos, pero en Filipinas le llaman Butanding, que significa "gigante amable" y resume su carácter. Es el pez más grande del mundo, un dinosaurio viviente!!
Ovivíparos, las crias salen del huevo en el interior de las hembras. Comedores de placton, algas y krill. 
Y amigables!!

En Donsol (al sur de la Isla de Luzon, en Filipinas) es posible interactuar con ellos en abril y mayo. 
Estando al otro lado del mundo, en el momento adecuado... cómo iba a dejar pasar esa oportunidad!. Aunque cuando llegué, no tenía claro si podría verlos porque, los días previos, ninguna embarcación los había avistado.

 Con la mayor de las ilusiones, un par de aletas, unas gafas y tubo, subí a la barquita a las 7 de la mañana junto con otros cuatro viajeros y dos oteadores.
Recorrimos las costas cercanas a Donsol, navegando despacito por más de una hora sin ver ningún animal y de repente... uno de los oteadores gritó y se puso a toda marcha el motor.
Qué emoción y qué nervios!! (para el que no lo sepa, "el azul", el mar profundo...me da miedo...aunque, más que miedo es respeto).

Con las aletas puestas y las gafas preparadas, esperamos sentados en el borde de la barca a las instrucciones de nuestro "capitán". Fue un estado de tensión increible porque, en realidad, no sabía lo que iba a ver.
Tras unos minutos parados y en silencio, el capitán gritó: "GO, GO, GO"!!! y todos, al agua!!
Y allí estaba, un butanding joven y pequeño (de unos 4m) nadando bastante rápido como 2m bajo nosotros!!
El agua estaba turbia, por la concentración de fitoplacton del que se alimentan, pero se podía apreciar perfectamente su silueta grisácea y sus numerosos lunares blancos!
Un ratito después, comenzó a sumergirse lentamente y nosotros salimos a la superficie, alegres por haberlo visto y cansados por lo rápido que nadaba. Misión cumplida!!! Aunque aún teníamos un par de horitas más de navegación.

Y dos veces más... GO, GO, GO!!!!!! Y dos veces más, al agua!!
Eran jóvenes, pequeños, nadaban en solitario y... muy rápido!! Nadamos sobre ellos por pocos minutos antes de que se sumergieran.

Y de vuelta al barco, con nuestras expectativas más que satisfechas, continuamos un ratito más de navegación.
Teniendo la oportunidad de sentarme a los pies de nuestro oteador-capitán, que sin mirarme me hablaba de cómo había cambiado el pueblo desde que cuidan a sus butandings y los valoran más vivos que muertos, ya que antes los pescaban y ahora los protegen.
Hasta que comenzó a llover...

Nos dirigíamos a puerto, ya que con las gotas de lluvia rompiendo la superficie es casi imposible para los oteadores encontrarlos. Cuando, otra vez, el motor a toda velocidad.
Y allí estaba, otra vez sentada en el borde del barco, con las aletas puestas y sabiendo que sería la última vez que podría ver uno.

Y... GO, GO, GO!!!

Lo primero que vi cuando metí la cabeza en el agua fue su gran cola, a tan sólo medio metro de mi cara!!!

esta vez, nuestro capitán me esperaba en el agua y me agarró de la mano, tirando de mi hacia un lateral. Todos nadaban soble el pez y a mi me alejaba!!!
No entendía qué pasaba, pensaba que me amonestaba por haber estado tan cerca de su cola.

Y cuando ya estaba resignada a volver al barco... el butanding apareció nadando frente a mi, con su enorme boca abierta!!!


Ese hombre, de verdad, conoce cómo se comportan!! Era como si el capitán le hubiera leido la mente y supiera dónde y cuándo giraría en la inmensidad del mar!
Este butanding era el más grande que veíamos, como 9 ó 10 metros y nadaba despacio y en superficie.




Y gracias al capitán, que no me soltaba de la mano, pude nadar junto a él no más lejos que lo que separa tu cabeza de la pantalla del ordenador que ahora lees.

En un momento determinado, me dijo: "respira!!!" y me agarró más fuerte que nunca. Me sumergió y buceamos a no más de 10cm de su piel. Íbamos junto a su cabeza. Mirando lo inmenso que es, su suave piel azul grisácea y sus ordenadas manchas blancas cuando, de repente, su gran ojo se movió y me miró directamente!.
No me dio miedo, pero me penetró.


Subimos a respirar y continuamos nadando junto a él un rato más hasta que despacito se sumergió.


Adios Butanding y gracias por permitirme nadar a tu lado.
La experiencia más increible de mi vida, junto a un local que me agarró de la mano para enseñarme lo más impresionante que he visto nunca.


1 comentario:

  1. Increíble Maite. Me ha emocionado mucho leer esta esta experiencia tan bonita. Que sepas que te sigo y admiro mucho lo valiente que eres al emprender esta aventura. Ojalá yo fuera tan valiente. Un besote.

    Estíbaliz

    ResponderEliminar